El Grial és algo más que un mito universal. És
una leyenda que se divulgó a finales del siglo XII grácias
a una obra llamada “El Cuento del Grial” de Chrétien de Troyes.
Ésta no se terminó, porque a su autor le sobrevino la muerte.
Esto dió pie a que otros autores la tomaran como referencia.
El poema inicial fue transformado en novela y se introdujeron elementos
mágicos. Así tomó forma el universo formado por el
rey Arturo y los Caballeros de la Tabla Redonda. Pero, ¿qué
era realmente este Recipiente Sagrado?
Según dice la leyenda era el sagrado cáliz con el que
Cristo instituyó la misa en el transcurso de la Última Cena.
En este cáliz, José de Arimatea había recogido la
sangre de Cristo cuando estaba en el Gólgota. Al desaparecer Cristo
del sepulcro, José fue acusado de robo y Cristo se le apareció
entregándole el cáliz sagrado. San Felipe lo envió
a Inglaterra, junto con otros discípulos para que propagaran la
“Buena Nueva” de Cristo por todo el mundo. José se estableció
en Glastonbury o Avalon con su família y fundó la primera
iglesia consagrada a la Virgen. En esta iglesia quedó depositado
el Grial para la misa. Cuando José murió, su cuñado
Bron, le sucedió. Éste era llamado el Rico Pescador porque
con la ayuda del Grial había repetido el milagro de Cristo de dar
de comer a la muchedumbre con sólo unos pocos panes i peces. Según otras versiones, el Grial quedó depositado en
un castillo situado en la cima del monte Muntsalvach o Monte de la Salvación
-identificado con Montsegur, el último bastión cátaro-.
Un día, el guardián del Grial o Rey Pescador recibió
una herida en un muslo. La herida era incurable y además de los
sufrimientos del Rey, éste provocaba la esterilidad del reino pues
la tierra no volvería a dar cosecha hasta que la herida cicatrizara.
La lanza que había herido al Rey Pescador era la misma que el soldado
Longinos utilizó para abrir el costado de Cristo. En el templo o
castillo del Grial se custodiaban además del Grial, la lanza y una
bandeja sagrada. Según aseguraron a la Inquisición tres defensores
de Montségur, mientras sus compañeros eran quemados vivos,
cuatro perfectos cátaros permanecían ocultos bajo tierra,
deslizandose la noche siguiente por la pared vertical del pico para poner
a salvo el tesoro cátaro. Mientras algunos pensaban que el tesoro
consistía en riquezas materiales de oro, otros pensaban que eran
pergaminos de un inestimable valor espiritual, otros estimaban que ese
trataba del Santo Grial. Siguiendo su recorrido hubiera partido de Asia,
habría sido venerada por los maniqueos y transportada por los reyes
godos desde Roma hasta Occitania y luego hasta Aragón, donde en
el año 713 el obispo de Huesca la emplazó a San Juan de la
Peña; allí permaneció hasta 1134, cuando ante la amenaza
que provenía de los musulmanes se trasladó nuevamente al
Languedoc, donde los cátaros la habrían conservado en Montségur,
para ocultarla en cuevas próximas, desde donde, según algunos,
fue devuelta a su emplazamiento inicial en Huesca. Se sabe que Benedicto
XII presionó al rey de Aragón para que lo trasladase a Valencia.
Este sólo envió una copia y así se perdió su
pista. Hay diversos griales situados en Italia (catedral de Genova), en
Inglaterra (Glastonbury) i en España (catedral de Valencia).
Uno de los temas recurrentes en las historias de los Caballeros de la
Tabla Redonda es la búsqueda del Grial. El milagroso cáliz
se había presentado delante de la asamblea de los caballeros del
rey Arturo cubierto con un velo para que nadie pudiera verlo directamente.
Cuando la aparición se desvaneció, todos quedaron prendados
y decidieron ir en busca del Grial. En distintos poemas se narran
las aventuras de Lanzarote, Gawain, Perceval i otros caballeros en búsqueda
del santo cáliz. Sólo tres caballeros pudieron verlo Galahad,
Perceval i Bors. Encanvio, Lanzarote sólo pudo ver el Grial en sueños
por haber cometido adulterio con la reina. Según los poemas griálicos, la montaña sagrada
donde estaba enclavado el santuario que guardava el Santo Grial era Muntsalvach
o Monte de la Salvación. Éste se ha situado en Montserrat,
San Juan de la Peña, Mont- Saint-Michel de Francia i Montségur. Los mitos de Grial no parecen haber muerto en nuestros días.
Cada vez hay más obras que pretendan divulgarlos y explicarlos.
Ciertos autores sostienen que la exaltación del sagrado cáliz
en algunas óperas de Wagner y la admiración por la obra de
este músico profesada por los nazis en la Alemania hitleriana, grácias
a autores como Wolfram von Eschenbach, produjo un rebrote de exaltada mitología
del Grial, considerado ahora como el libro sagrado depositario de la tradición
aria.