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EL ENIGMA DEL SANTO GRIAL
por Jordi Simon
El Grial és algo más que un mito universal. És una leyenda que se divulgó a finales del siglo XII grácias a una obra llamada “El Cuento del Grial” de Chrétien de Troyes.  Ésta no se terminó, porque a su autor le sobrevino la muerte. Esto dió pie a que otros autores la tomaran como referencia.  El poema inicial fue transformado en novela y se introdujeron elementos mágicos. Así tomó forma el universo formado por el rey Arturo y los Caballeros de la Tabla Redonda. Pero, ¿qué era realmente este Recipiente Sagrado?
Según dice la leyenda era el sagrado cáliz con el que Cristo instituyó la misa en el transcurso de la Última Cena. En este cáliz, José de Arimatea había recogido la sangre de Cristo cuando estaba en el Gólgota. Al desaparecer Cristo del sepulcro, José fue acusado de robo y Cristo se le apareció entregándole el cáliz sagrado. San Felipe lo envió a Inglaterra, junto con otros discípulos para que propagaran la “Buena Nueva” de Cristo por todo el mundo. José se estableció en  Glastonbury o Avalon con su família y fundó la primera iglesia consagrada a la Virgen. En esta iglesia quedó depositado el Grial para la misa. Cuando José murió, su cuñado Bron, le sucedió. Éste era llamado el Rico Pescador porque con la ayuda del Grial había repetido el milagro de Cristo de dar de comer a la muchedumbre con sólo unos pocos panes i peces.

Según otras versiones, el Grial quedó depositado en un castillo situado en la cima del monte Muntsalvach o Monte de la Salvación -identificado con Montsegur, el último bastión cátaro-. Un día, el guardián del Grial o Rey Pescador recibió una herida en un muslo. La herida era incurable y además de los sufrimientos del Rey, éste provocaba la esterilidad del reino pues la tierra no volvería a dar cosecha hasta que la herida cicatrizara. La lanza que había herido al Rey Pescador era la misma que el soldado Longinos utilizó para abrir el costado de Cristo. En el templo o castillo del Grial se custodiaban además del Grial, la lanza y una bandeja sagrada.

Según aseguraron a la Inquisición tres defensores de Montségur, mientras sus compañeros eran quemados vivos, cuatro perfectos cátaros permanecían ocultos bajo tierra, deslizandose la noche siguiente por la pared vertical del pico para poner a salvo el tesoro cátaro. Mientras algunos pensaban que el tesoro consistía en riquezas materiales de oro, otros pensaban que eran pergaminos de un inestimable valor espiritual, otros estimaban que ese trataba del Santo Grial. Siguiendo su recorrido hubiera partido de Asia, habría sido venerada por los maniqueos y transportada por los reyes godos desde Roma hasta Occitania y luego hasta Aragón, donde en el año 713 el obispo de Huesca la emplazó a San Juan de la Peña; allí permaneció hasta 1134, cuando ante la amenaza que provenía de los musulmanes se trasladó nuevamente al Languedoc, donde los cátaros la habrían conservado en Montségur, para ocultarla en cuevas próximas, desde donde, según algunos, fue devuelta a su emplazamiento inicial en Huesca. Se sabe que Benedicto XII presionó al rey de Aragón para que lo trasladase a Valencia. Este sólo envió una copia y así se perdió su pista. Hay diversos griales situados en Italia (catedral de Genova), en Inglaterra (Glastonbury) i en España (catedral de Valencia).
Uno de los temas recurrentes en las historias de los Caballeros de la Tabla Redonda es la búsqueda del Grial. El milagroso cáliz se había presentado delante de la asamblea de los caballeros del rey Arturo cubierto con un velo para que nadie pudiera verlo directamente. Cuando la aparición se desvaneció, todos quedaron prendados y decidieron  ir en busca del Grial. En distintos poemas se narran las aventuras de Lanzarote, Gawain, Perceval i otros caballeros en búsqueda del santo cáliz. Sólo tres caballeros pudieron verlo Galahad, Perceval i Bors. Encanvio, Lanzarote sólo pudo ver el Grial en sueños por haber cometido adulterio con la reina.
 
Según los poemas griálicos, la montaña sagrada donde estaba enclavado el santuario que guardava el Santo Grial era Muntsalvach o Monte de la Salvación. Éste se ha situado en Montserrat, San Juan de la Peña, Mont- Saint-Michel de Francia i Montségur.

Los mitos de Grial no parecen haber muerto en nuestros días. Cada vez hay más obras que pretendan divulgarlos y explicarlos. Ciertos autores sostienen que la exaltación del sagrado cáliz en algunas óperas de Wagner y la admiración por la obra de este músico profesada por los nazis en la Alemania hitleriana, grácias a autores como Wolfram von Eschenbach, produjo un rebrote de exaltada mitología del Grial, considerado ahora como el libro sagrado depositario de la tradición aria.

Jordi Simon